Pedir un crédito puede ser una solución a un problema puntual, pero muchas veces lo que hacen los préstamos personales es agravar una situación complicada. La dificultad reside en saber cuando debes de dejar de pedir dinero, y hay algunas señales que te avisan de que tu relación con el dinero no es sana. En el siguiente artículo he recogido 14 de estas señales, para que recapacites sobre ello.

1. Piensas que los créditos te permiten tener un dinero extra. Esto no es real. Con un crédito te gastas el dinero que ganarás mañana y lo que te aporta es una deuda, que tendrás que pagar con los jornales que aún no has cobrado.

2. No sabes cuanto dinero debes. Si en algún momento pierdes el control es muy probable que tengas una colección de deudas con diferentes entidades, quizás algunas de ellas con impagos. Si sólo tienes un crédito y no sabes lo que debes, es posible que tu despreocupación te lleve más adelante a una situación similar.

3. Ocultas a las personas más cercanas tus deudas. Si tienes miedo de que tus padres, familiares o amigos sepan que te has endeudado, o que vas a endeudarte, es que algo pinta mal. No tienes la consciencia limpia, así que deberías sentarte y reflexionar, porque parece que una parte de ti prefiere no pedir el crédito.

4. Cada mes pagas por tus préstamos, el triple de lo que ahorras, o más. A no ser que tengas un super sueldo, la cantidad de hipotecas que tienes es grande. Es posible que puedas seguir un tiempo con este plan, pero el dinero que debes va a condicionar mucho tu vida. Deberías crear un colchón de dinero, o bien anular en cuanto puedas alguno de los créditos, para poder vivir con tranquilidad.

5. Tienes como costumbre pagar sólo la cuota mínima en la tarjeta de crédito. Esta es una mala estrategia a la que sólo debes recurrir para evitar un impago, pero que te genera un montón de intereses cada mes. Pagar intereses sin necesidad de hacerlo es de tontos. Acostúmbrate a pagar todo lo que gastas con tus tarjetas a final de mes, o mejor, paga al contado con billetes. Así serás más consciente del dinero que te gastas y quizás esto te ayude a moderar un poco ciertas compras

6. Has pedido un préstamo para pagar otro préstamo. La situación claramente se te ha ido de las manos, y puedes entrar en una espiral muy peligrosa. Dedica una tarde a planificar tu economía, o si hace falta un fin de semana entero, y poner remedio para que no vuelvas a necesitar otro crédito.

7. Has pedido el aval de un pariente para conseguir más crédito. No es sólo que tienes problemas, es que además estás esparciendo esos problemas a las personas que está a tu alrededor. Estás jugando con fuego, y si las cosas no salen bien, tus avalistas pueden perder la casa o ver sus nóminas embargadas.

8. Estas gastándote tus ahorros de emergencia para pagar el crédito. Aunque sea una pequeña cantidad, es necesario que tengas un colchón económico para hacer frente a imprevistos. Si observas que esta cantidad disminuye es que gastas más de lo que ganas y esto te puede llevar a problemas, sobretodo si parte del gasto es porque tienes que amortizar créditos.

9. Tienes varias cuotas sin pagar y has recibido notificaciones del banco.

10. Estás pagando la deuda de un coche que ya no tienes. A veces hay personas que se endeudan para comprar un vehículo. Si por algún motivo te quitas el coche (venderlo, accidente, lo retiras por viejo…) pero no cancelas tu deuda, tienes un problema, porque estarás pagando por un servicio que ya no disfrutas.

11. Tienes más de 3 tarjetas de crédito. Esto no puede terminar bien, es mejor que centralices todo en 1 ó 2 tarjetas. De echo hay gente que vive sin pedir dinero al banco, y sólo usa las tarjetas cuando necesita un «aval», como por ejemplo al alquilar un coche.

12. Las deudas de la unidad familiar son el 50% de los ingresos, o más.

13. Uno de los salarios de casa se dedica íntegramente a pagar deudas. Si tienes dos salarios en casa y uno se dedica al pago de las deudas, no tienes porque tener ningún problema, mientas la situación laboral no cambie. Pero si pierdes el otro salario llegarás a una situación insostenible en la que todos los ingresos se dedican a pagar la deuda.

14. Piensas en pedir créditos que sabes que no podrás pagar.